ANALIS-DIS: MAX PAYNE 3 (XBOX360)

La capacidad de decisión del ser humano, ese árbol con múltiples ramas, no es más que una ilusión, una farsa que atrapa al crédulo, al que aún aspira a disfrutar del libre albedrío. Mirar hacia atrás y pensar en lo que hubiera sucedido al tomar una u otra opción, es un ejercicio estúpido, una tremenda flagelación en el mejor de los casos, puesto que al final de las ramificaciones de nuestro árbol no estaremos nosotros, sino una encarnación nuestra, otro yo que se pregunta qué sería de su vida si hubiera tomado otras decisiones. Esta es la filosofía de Max Payne narrada por él mismo desde su primera aparición. Da igual pensar si las cosas serían diferentes porque también lo sería la persona que estaría viviendo esas decisiones alternativas. Luego, no hay elección buena o mala es, sencillamente, la vida teniendo lugar.
Lo curioso del tema es que Max nunca ha tomado ninguna decisión, al menos ninguna de forma consciente. Se ha dejado arrastrar por otros. Lo cual es bastante lógico si pensamos que murió en el mismo instante que descubrió los cadáveres de su mujer e hijo. Dado que nunca será el hombre que pudo haber sido, qué más da seguir adelante.
Calvo, con barba, camisa de flores y en plena favela brasileña. Las primeras imágenes que Rockstar enseño de lo que sería “Max Payne 3” no fueron casuales, sino una calculada trampa para detectar idiotas. No pocos teclearon furiosamente su indignación y renegaron de aquellas fotos. -“Nunca se había visto tan mal gusto al vestir desde Far-Cry” fue lo único sensato que se dijo. -“Ese no es Max Payne”. -“No hay nieve”. -“No hay chupas de cuero”. -¿Y la mafia?” dijeron los demás.

Confundir el contenido con el continente y, en este caso, un género con sus características estéticas, fue lo que llevó a cargarse el juego antes siquiera de haberlo probado. Max Payne no es cine negro porque siempre sea de noche, haga mal tiempo, la gente muera de forma horrible, los buenos siempre tengan cara de chupar limones y todo el mundo sea corrupto hasta la caricatura. Ni siquiera el hecho de que esté narrado en primera persona o todo se resuelva a tiros, le otorgan un lugar por derecho en el género. Sintiéndolo mucho por las almas sensibles, tampoco es una historia de redención.
Las calles de Nueva York y Nueva Jersey, la mafia italoamericana, la lluvia, la nieve, los spaghettis, la corrupción de los funcionarios, todos estos elementos forman parte de un cuadro que sólo nos es familiar por su constante reiteración en todo el contenido audiovisual que consumimos. El problema de esa sobreexposición es que ya no nos afecta tanto como antes y, en el mejor de los casos, los personajes que pueblan estas historias acaban pareciéndonos estereotipos.
Max Payne es la historia de un muerto en vida que no entiende nada de lo que le sucede porque sus planes vitales nunca incluyeron tener que lidiar con la escoria de este mundo.
El personaje nunca ha estado más cerca de entender la auténtica naturaleza del hombre que cuando tiene que huir de un mugriento burdel brasileño reventando cráneos. Brasil, la joya de la corona de Sudamérica (con permiso de Chile), la economía emergente, la samba, el fútbol, los culos prietos, la felicidad, siempre que seas blanco y tengas dinero, claro. La crítica a la corrupción generalizada y la reducción de las relaciones humanas al simple intercambio de dinero, es una constante en la vida de nuestro hombre. Poder y dinero son los dos pilares sobre los que se erige todo la sociedad que ha destruido la vida de Max y que amenaza con llevarse lo poco bueno que queda en el mundo.
La verdadera miseria de la condición humana sólo se alcanza a ver cuando la degradación moral y física se dan la mano. Max Payne entrando en una favela de Sao Paulo son los tres minutos más sublimes de la trilogía y la mejor escena de terror psicológico de lo que llevamos de año. Tres minutos donde no pasa nada, pero sentimos que puede pasar de todo. Es la antesala de algo muy gordo que se avecina imparable. Que alguien pueda matarte por robarte un Casio de 5€ es una idea tan loca, que ningún culo acomodado de Occidente puede concebir y, sin embargo, es mucho más real que la de un italiano esnifando coca en la cocina de su madre mientras la abuela cuenta el dinero del narcotráfico.

La tozudez de Max por seguir hacia adelante y jugarse la vida por motivos que nos pueden parecer peregrinos, sólo tiene sentido si lo juzgamos desde la compasión. Pretendemos que se deje de tonterías, de saltar a cámara lenta y matar gente sólo porque contamos con la esperanza, porque queremos creer que logrará olvidar su pasado y que se perdonará a sí mismo. Pero eso no sucederá. Max está muerto y el que se encarga de manejar las Uzis no es más que un farsante, un cobarde incapaz de tomar el timón de su vida porque supondría volver a tener responsabilidades del tipo que no pueden manejarse a balazos.
El rol de mercenario y guardaespaldas privado sólo es una excusa para Max. Una manera de tener de nuevo a alguien dándole ordenes, así no deberá pensar en nada más que cumplirlas. Así se mantiene, pensando sólo en el día a día, manteniendo las cosas en un estado de sencillez tal que pueda manejarlas. Keep it simple.
Desde el punto de vista narrativo, este tercer juego vuelve a las raíces del primero y abusa de flashbacks, con lo que saltamos de Brasil a Nueva Jersey continuamente. Lo positivo de estos viajes temporales es comprobar el contraste entre matar blancos y matar negros. No se me confundan, no es por racismo que digo esto, es por realismo. Los tiroteos en Nueva Jersey no tienen ni la mitad de peligro que los de Brasil. Esos culos blancos con mocasines son una coral de monaguillos comparados con negros analfabetos que no han comido caliente en su vida, machistas irredentos, drogadictos, flacos, racistas, armados hasta los dientes y con un respeto por la vida inexistente. El mal surgido de la pobreza al abrigo del capitalismo es el peor que existe, pues nunca atiende a razones.

Rockstar se ha arriesgado al recuperar un personaje querido, pero encasillado en un tipo de acción poco respetable para la crítica del videojuego. Afortunadamente, han gestionado bastante bien su apuesta. Cada vez que el juego hace una pirueta suele caer de pie: ya sean Quick Time Events, transiciones, ralentizaciones y/o diálogos. Aunque hay que reconocer que muchas de esas veces estamos cerca de rozar el ridículo y se corre el peligro de aterrizar con los dientes por delante, sobretodo en la parte narrada. La diarrea verbal de Max Payne hace muy difícil seguir el hilo argumental. Por mucho inglés que uno sepa, las frases en mitad de la acción suelen ser inaudibles a consecuencia del ruido de los casquillos de bala al caer al suelo. Los subtítulos son pequeños y, en ocasiones, imposibles de leer, ya sea porque se superponen a los colores del fondo o porque estamos ocupados intentando no morir.
Max habla en primera persona, pero todas sus acciones siempre son reacciones a cosas que le hacen a él. Es ese contraste tan acusado entre la narración y lo que sucede, el signo distintivo de la serie y lo que define al personaje.
El estilo de frases cortas y llenas de referencias remite a escritores como Raymond Chandler. La ironía y el cinismo de gran parte de las comparaciones que utiliza Max en sus peroratas recuerdan a un Philip Marlowe lleno de antidepresivos. No en vano, estamos hablando de un juego que bebe del género detectivesco, un género capaz de lo mejor y lo peor a la hora de hacer diálogos y descripciones, pero que siempre regala autenticidad y claridad. Habrá quien considere que eso no es literatura, pero normalmente suelen ser críticos y a esos nunca hay que tomarlos en serio. Ese intento de reflejar el diálogo de la calle creo que corresponde a la influencia notable de Elmore Leonard y Tom Wolfe. Dos grandes maestros en esto de crear diálogos que no suenen a telenovela. Es posible que muchos soliloquios de Max o de sus compañeros suenen estereotipados, pero desde luego suenan bastante más reales que los de Gears of War, por poner un ejemplo de shooter en tercera persona con lustre de haber sido escrito por alguien con experiencia.

El ritmo de los diálogos va a la par que el juego, no hay momentos de respiro y si te lo parece es sólo porque no eres capaz de ver las cinco armas que te están apuntando. Max Payne deja las partes lentas para los inicios de capítulo y para aquellas transiciones entre dos escenas cuyo contenido en número de enemigos es demasiado grande como para querer rehacerlas de nuevo si palmamos. El sentido del ritmo de este juego es muchísimo mejor que el de la gran mayoría de los de su clase, y esto es así porque no le tiembla el pulso a la hora de seguir manteniendo la maquinaria en marcha, si hay que cargarse algún personajes, pues nada, balazo y a seguir.
El resumen de tanta palabrería es claro para los que han llegado hasta aquí: Max Payne 3 es un gran juego, quizás no es perfecto, pero es sincero en todo lo que hace. Uno de los pocos shooters en tercera persona de los que no te dolerá pagar sesenta euros.
22 comentarios en “ANALIS-DIS: MAX PAYNE 3 (XBOX360)”
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Buen artículo que me recuerda que leer una novela de Jim Thompson, Donald Westlake o la misma “Cosecha roja” de Hammett es un placer infinitamente más bueno y barato que pasarse 8 a 10 horas pegando tiros con el mando de la Xbox.
El juego lo pillaré de segunda mano pasado un tiempo, que como saben ustedes la economía no está para muchos botes.
Muy buena lectura, que viene a corroborar lo que ya me imaginaba. Esta gente de Rockstar podrá hacer o no genialidades, pero todavía está por verse un juego suyo que no sea un alarde de profesionalidad.
Me ha encantado, en serio Mr. Green.
Ha huido, como solo saben hacer ustedes, de los análisis típicos de todos los juegos para ofrecernos un retrato desnudo de Max Payne, de sus motivaciones (o falta de), de cómo el cambio de estética no significa que cambie el hombre que empuña las armas y la historia sigue siendo puro Payne con en las anteriores entregas.
Gracias por esta visión tan particular y precisa de lo que nos espera cuando por fin pueda echarle mano.
Grande, grandísimo Mr. Green.
No me esperaba NI LA MITAD de lo que me está dando Max Payne.
Quizá es porque lo juego a cachitos cortos, aunque el cuerpo te pida más al estar en epoca estudiantil, pero es una jodida pelicula donde sabes que has perdido antes de empezar. A mi me recuerda más a un relato que leí de Bukowski, muy detectivesco, sobre un pajaro o no se qué (demasiadas matemáticas matan otros datos de mi cerebro), donde la historia era una mierda, o yo recuerdo que era una mierda, pero el relato era la polla por como estaba escrito. A éste Max Payne le pasa lo mismo, la historia puede ser lo mismo de siempre, pero te lo cuenta de manera que quieres oir más y más y más. Ademas esa forma de no tener cortes, de historia tras historia tras historia. En fin. Solo me falta provar el online, que será una mierda metida con calzador, pero la historia principal vale la pena y mucho.
Recomendado en general, y en especial para los juarcors como yo que pasan de las coberturas a lo Gears y se lanzan como locos de un lado para otro en tiempo vala metiendo HEADSHOTS. No veas las ostias que se mete mi Max
Muy buen artículo, señor verde. Yo me quedé con el culo torcido mirando a Toledo cuando con las primeras imágenes del Max calvo y entre favelas la gente lo condenó por auténticas gilipolleces. Y yo pensaba: “o la gente ya es hater por deporte con esto de internet, o realmente es obtusa a más no poder”.
También lo tengo pendiente cuando baje algo más de precio en PC y vía Steam, aunque me tienta mucho, pero como tengo millardos de juegos por terminar (y que voy acabando poquito a poquito).
Coincido en muchos puntos Mr.Green.
Hay momentos muy buenos y es que el tiempo bala da mucho juego. Quizás a mí la historia no me acaba de convencer, al final es un poco despropósito y lo quieren hacer una bola gigante pero se les va de la mano, no sé.
El 1 me encantó por ese punto, la historia de venganza por matar a su mujer e hija daban ganas de agarrar las uzis y vaciar cargadores. Pero en el 3 eres como una zorrilla bien pagada que trata de salvar a la puta de alguien y luego se hacen la picha un lio, no sé.
Y otra de las cosas que le resto puntos es porque al final se me ha hecho un poco repetitivo pero yo creo que es porque le perdí interés a la historia, solo eso.
Aún así, reconozco que Rockstar ha hecho un excelente trabajo con esta saga y este reboot le ha venido bien. Por supuesto que jugaré al 4 si lo sacan.
y AHORA mismo lo tienen en g2play a 12 eureles, parece el destino. Gran análisis caballero.
Los análisis de Mr Green deberían estar incluidos en las Ediciones de coleccionista de los juegos que analiza. Eso es así. Nadie como él ha sabido plasmar la desmotivación de Max Payne y lo poco que vale nuestra vida para cierta gente, que no olvidemos, son la inmensa mayoria. Vivimos en una burbuja de seguridad que está a punto de estallar, mas nos vale empezar a entrenar nuestros saltos en tiempo bala
Mis más sinceras felicitaciones, Mr. Green, hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un artículo sobre un videojuego.
Gracias a este análisis, además, me han dado una ganas tremendas de lanzarme a jugar los dos primeros Max Payne, que nunca había jugado antes y me llegaron la semana pasada vía eBay.
Ojito, que G2play y Steam se llevan peor que un matrimonio con hijos…
Vengo de Rockstar con un maletín de billetes. Es en esta página donde se ha aumentado el número de ventas de Max Payne?
Si, deje el maletín junto al de Dead Rising 2.
Entro, leo el analisis, lo veo a 33€ en amazon, lo compro.
Saludos.
Demasiado pedante, soberbio y personal, la de espuma sin sentido que echas no es normal. Pareces el tipico amargado sin amigos que pasa demasiado tiempo en internet y se le sube el ego ese que algunos solo lo tienen tras el monitor. Pero bueno, cualquiera te discute nada, empezarias a tirar de berborrea y te creerias que tienes razon. Se podria haber hecho un analisis con el mismo contenido pero siendo menos durohteh wannabe, no ha sido el caso.
El juego, pues en la linea de los Max Payne, mil veces mejor que cualquier bazofia que nos venden estos dias, pero el primero le mete unas cuantas patadas a este. Aparte de que Max Payne es hijo de Remedy, por mucho que R* sea R*, y eso se nota.
Lo dicho, baja una que te va a explotar la vena.
Pero que se yo, si soy gilipollas y no se leer.
¡Ah! Puxa Asturias y váyase a freír espárragos, que tonterías aquí toleramos las justas.
Cojonudo, pero señor de edad madura, piense usted en los varios lectores que le interesa una mierda estas batallas contra molinos de viento que se gasta.
¡Que digo yo, eh! porque a mi personalmente me entretiene cantidad
En Twitter como si quiere meter el pene en la Turmomix, pero como he dicho, aquí tonterías toleramos las justas.
“Max Payne 3: pues en la línea de los Max Payne”
Ese es el análisis patrocinado al que acostumbra a sus lectores el “simple mortal”.
Hasta las faltas de ortografía que mete en el comentario son de troll profesional.
Tanto deporte les deja sin seso
¡Gran análisis Mr. Green!